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Como sobrevivir en un viaje en Bicicleta 

Entrega: 15 de mayo. Aquí ya tenemos una parte de viaje avanzada y será importante mencionar la experiencia recorrida. ¿Qué cosas han salido bien? ¿Cuáles son las inesperadas? ¿Qué recomendaciones dar a otros a partir de esas experiencias? Puedes hacerlo a manera de un listado de consejos explicados. 

 

Viajar en bicicleta parece una decisión de valentía y no ocurre con frecuencia. Si bien quienes usamos la bici, en algún momento de nuestro pedaleo, pensamos en la posibilidad de viajar en una, dejarlo todo para iniciar el kilómetro cero, no es “enter” fácil de dar, sobre todo porque no tenemos claridad.

 

Antes de iniciar el viaje, estaba llena de preguntas: ¿cómo hacer sustentable mi viaje? ¿cuántos kilómetros al día pedalear? ¿cómo sobrevivir a un viaje en bicicleta? ¿y si me deshidrato? ¿qué debo comer? Para resolver estas dudas, que son el día a día de cada biciviajero y biciviajera, lo haré desde mi experiencia con El Sur Bici-ble.

 

Cuatro meses de viaje no son pocos para reconocer los errores y buenas decisiones. Esta es mi lista de aciertos y desaciertos…

 

¡MENOS MAL LO HICE!

 

  • Definitivamente, en cuanto a los trayectos, vale la pena que antes del kilómetro cero, cada viajero /a, tenga una idea o al menos una tentativa de la ruta, con esto, puede elegir mejor el equipo de viaje y saber las tipografías y altimetrías que le esperan. En diciembre, un mes antes de salir, cuadré mi ruta con Andrés Campaña, un biciviajero ecuatoriano quien recorrió todo Sudamérica en su bici durante dos años y medio, en su proyecto de viaje, Ruta y Pedal. Un acierto porque, si bien ha variado un poco esa ruta, en un 90% se mantiene y sé para donde voy. Aunque también hay biciviajeros que solo compran su equipo, ajustan su bici y salen.

 

  • No es la primera vez que a alguien se le ocurre viajar en bicicleta. Por tanto, también fue parte de la organización de El Sur Bici-ble, buscar información en redes, páginas web y contactarme con biciviajeros y biciviajeras de toda clase. A mí me sirvió, en este tema, dos cosas: la primera, fui anfitriona durante tres años, por la red Warmshowers, www.warmshowers.com, de biciviajeros solos o en parejas, con quienes tuve conversaciones sobre sus formas de supervivencia. Segundo, gracias a las bondades de las redes sociales, conversé con viajeros en bici de vasta experiencia quienes me dieron luces sobre la elección adecuada del equipo, las rutas, dónde acampar, etc.

 

  • En cuanto a los recursos, considero importante salir con un presupuesto base. Además del gasto básico en alimentación, hidratación y productos personales, he tenido que comprar parte del equipo durante mi viaje, pagar algunos hostels, comprar chips de servicio de celular en cada país para manejar datos y tener cómo comunicarme con amigos y contactos durante mi estadía en cada país. Aunque hay biciviajeros muy osados, que salen con muy poco dinero en el bolsillo y así conocen medio mundo, también los hay más sensatos, y tienen organizado su presupuesto diario. Yo me debato en ambos bandos. Si bien salí con un capital base, ahora tengo que buscar las maneras de hacer sustentable este proyecto. Para ello, uso las fotografías que tomo durante mis trayectos y vendo postales en mi camino, o durante las charlas que doy, desde el proyecto de Mujeres Bici-bles Latinoamérica. También recibo donaciones voluntarias o apoyo de patrocinadores.

 

¿POR QUÉ NO LO PENSÉ?

 

  • La mayor dificultad que he tenido en esta experiencia de ciclismo como biciviajera es la determinación del kilometraje diario. En promedio se pueden hacer de 60 a 100 kms diarios, dependiendo de la tipografía. Sin embargo, suelo pedalear hasta las 4 pm y, desde ese momento, empezar a buscar dónde pasar la noche. No es muy sensato ir así, porque varias veces me he visto en la obligación de avanzar y llegar de noche a algún lugar, porque a las 4 pm estoy en medio de la nada y no se ve muy seguro quedarme ahí. Creo que es mejor planear, ir revisando mapas, medir distancias del siguiente punto y, si conviene, parar mas temprano, pero no exponerse a pedalear de noche.

 

  • Sobre el equipo y su peso, en tres ocasiones he ido dejando peso extra en diferentes lugares. Dice un amigo biciviajero, Juan Dual, que si llevas algo por más de tres días y no lo usas, debes deshacerte de ese objeto. Me parece que tres días no es suficiente. Pero si lo llevas por un mes y no lo usas, ¡sácalo ya! ¿Qué cosas he tenido que dejar? Empecé dejando algo de ropa extra que no usaba; además, por extraño que parezca, la gente te va regalando ropa, así que no necesitas llevar tanta. También tuve que dejar el trípode de la cámara (error, creo que sí era útil, pero tampoco es indispensable) y uno de los candados para la bici (con uno es suficiente). Lo interesante es que el mismo viaje se ocupará de liberarte de lo que no usas. A más cosas, más peso, y para alguien que lleva su casa en una bici, no es tan buena idea.

 

  • ¿Mapas físicos o google maps? Google maps es una herramienta muy buena para revisar rutas. Pero tiene un problema: necesita conexión wi-fi o datos móviles para las búsquedas. Sin embargo, la app Maps.me es una aplicación muy completa que funciona con gps –pero no necesita conexión a internet-. Al principio del viaje, como ya tenía mi ruta tentativa, lo que hacía era ir pedaleando y preguntando. La verdad es que, aunque funciona porque permite interactuar, varias veces sentí que no tenía ni idea por dónde iba, ni cuánto faltaba para llegar al siguiente punto. Luego empecé a usar google maps, y a entender cómo funciona esto de los mapas. Ahora, dependiendo de las circunstancias, uso cualquier app. No he llevado mapas en físico en ningún recorrido del viaje, aunque conozco viajeros que los usan y, en cambio, descartan ayudas digitales.

 

  • Un desacierto es comprar comida para consumos de una semana. A veces, por las condiciones climáticas, especialmente en climas cálidos, los alimentos orgánicos se descomponen en cuestión de horas y hace que esto sea una mala inversión. Es mejor ir comprando consumos diarios o de máximo dos días. Además, es una manera de aliviar peso en el equipo. Lo mismo con el agua: máximo cargar dos litros, aunque también depende de las condiciones del momento. Estos temas de alimentación e hidratación los abordaré en la segunda parte de este artículo, en la próxima edición.

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